sábado, 9 de febrero de 2008




Esta noche mi cabeza esta más loca que nunca… Que triste se ve su rostro, esta ebria de dolor, tristeza y soledad. Posó los brazos en la barra y hundió el rostro, como queriendo perderse en el infinito. Podría ser ¿por qué no? Del mundo podrá escapar pero nunca de ella misma. De pronto desde su interior escucha una voz suave y tierna que le hace un reclamo, mientras su llanto la ahoga. Sí, era la voz de su corazón.

-“¿por qué me haces esto? Qué no sabes que soy el motor que le da vida a tus pensamientos. Yo te amo por encima de cualquier circunstancia y ¿tú a mi? Mírame estoy asustado de sentir todo lo que piensas, tengo frío, necesito de ti, no me abandones, compréndeme a veces no soy tan fuerte, hoy me siento herido. Heridas que me causas tú, con esa negatividad con la que piensas de la vida. Tus falsas ideas que tienes sobre el amor, piensas y me martirizas sintiendo por un amor que no era para ti o que nunca fue. Debes entender que cuando amas algo en la vida, a mi me corresponde guardarlo por que soy el corazón, yo decido que lugar le corresponde, a ti te tocará recordarlo de una manera bonita y, juntos haremos de el un amor inolvidable, lo disfrutaremos juntos por lo que nos quede de vida. Te pido que no permitas que me haga inmune a los bellos sentimientos, no me mates en vida, déjame emocionarme tanto como lo sienta”.

La cabeza tenía que defenderse así que atacó diciendo lo primero que se vino en mente…

-“Es que me enojo contigo por que eres un cobarde sufres por todo, hasta cuando te llaman sentimental”.

El corazón responde:

-“sufro por que tú lo permites, tus ideas no dejan de ir de un lado a otro atormentándome todo el tiempo con lo mismo. Deberías pensar algo positivo y así yo dejaría de sentir. Pero todo indica que tu gozas haciendo sufrir”.

La cabeza seca sus lágrimas y después de esta plática siente que sus ideas son mas claras y precisas extiende la mano a su corazón diciendo…

-“anda no seas tonto, levantémonos que mañana nos espera un largo día por vivir. ¡Ah! Queda prohibido no sentir, no pensar, no arriesgarse, por que la cabeza y corazón que nunca arriesgan, pues nunca ganan. Enfrentaremos cada día juntos unidos para no hacernos prisioneros de la tristeza y soledad, no, nos convertiremos en sus esclavos por el simple hecho de renunciar a ser felices...

Esa ola que otras veces nos ha hundido… Hoy sólo le permitiremos mecernos.

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