viernes, 10 de abril de 2009

a buen entendedor...













un cuento que no es puro cuento...

Érase una vez un hombre que buscaba la verdad.
Un día llegó a un lugar donde ardían innumerables velas de aceite.
Las cuidaba un anciano que, ante su curiosidad respondió que ese
era el lugar de la verdad absoluta.
Aquel le preguntó qué significaban sus palabras.

“Cada vela refleja la vida de los individuos sobre la tierra: a medida
que se consume el aceite, menos tiempo de vida les queda”.

El hombre indagó si le podía indicar cuál era la de él.
Al descubrir que su llama estaba presta a extinguirse,
aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la
vela de al lado para verter un poco de aceite en la suya. A
punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del viejo:
¿Creí que buscaba Vd. la verdad? Y el hombre reflexionó:

“A veces cuando creemos encontrar la verdad, nos resulta tan
difícil asumirla que la negamos.
Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades…
Buscamos la verdad para confirmar nuestras sospechas y al
descubrirla, nos sentimos débiles para asumirla. "

La verdad es tan cruda que nos paraliza, nos sentimos morir al
encontrarla. Optamos por negarla, o tomamos aquella parte que
más nos beneficia, y dejamos la que nos perjudica.

Descubrir la verdad puede ser terrible,

pero…
¿No es mucho más doloroso convivir con la mentira?

3 comentarios:

Gla dijo...

Uy!!! MUy bueno Patri!!!! Me lo había salteado...Y no por miedo a la verdad!!!!! Eh? A mí me dan miedo los mentirosos...los que se compran verdades ajenas con tal de no asumir su mediocridad!!!

Patrycia dijo...

parece que a veces es tan dificil dar la cara y la "injustificada"mentira se apodera del resto...
no se usted sabe quien es usted?
cuidese porque la mentira anda suelta...y eso de patas cortas es solo cuento!

yo la misma aunque me quieran tomar de tonta!

Gla dijo...

y yo soy yo y nada más que yo....y usted lo sabe....bah hay tantas gentes que miente por horas, días añossssss