jueves, 28 de enero de 2010


Corres con la mirada perdida en un horizonte que poco a poco va perdiendo valor para vos.
Te sentis tan insignificante frente a él, que tus latidos son cada vez más ligeros, casi al ritmo de los pies.
No hay tiempo que perder, lo sabes,
pero tu cuerpo vive exhausto y la voluntad ya no es suficiente.
¿Qué pesa más?
¿Las ganas de paralizarte frente a este huracán insoportable
o seguir aniquilándote por ganar la carrera?

1 comentario:

Princesa Leia. dijo...

Fua que tremendo texto Patrycia. Un Beso