viernes, 30 de julio de 2010

llueve...


Evoqué en un viernes lluvioso todo el sentimiento que antes había sentido,
y sentí, que ya nada tenía sentido.
Como no se puede bailar
siempre
la misma canción
-resulta pesado-
he cambiado mis tacos de baile de salón
por botas de agua, para bailar,
olvidándote, bajo la lluvia.
Y eso, si tiene sentido...

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