sábado, 12 de febrero de 2011

Entremezclando ficción y realidad











¿Tanto la había lastimado como para que decidiera dejar todo?...
sabe que sí.Aunque le cueste reconocerlo,no puede engañarse.Es conciente de que los dos se lastimaron mucho.El con su sinceridad hiriente,buscando siempre llevar todo hasta el límite,forzándola hasta que no pudiera más ,jugando perversamente con el dominio que ejercía sobre ella.Alejandra por su parte,lo amó de una manera incondicional y enferma y cedió a los peligrosos juegos que el le proponía.
Aquella última noche Pablo miró sus pechos,su pubis besó y toco cada parte de su cuerpo como si quisiera para siempre guardarla en la memoria de su boca y de sus manos.Y ella se dejó mirar,se dejó tocar,fue un poco su juguete,lo dejó hacer a su antojo y como siempre disfrutó con eso...
Pero lo que más disfrutaba era verlo en el instante final,gimiendo,con ese gesto entre placentero y dolorido que tenía durante esos pocos segundos.
Quizá porque ese fuera el único momento en el cual podía verlo tal cuál era,sin disfraces,totalmente despojado de corazas e imagenes inventadas...
sabía que iba a extrañarlo con desesperación,pero sabia también que era imposible intentar algo más.Ya se habían lastimado demasiado ...
Y se fue de su vida para siempre...
El tiempo es implacable



Texto extraído de "Los Padecientes"de Gabriel Rolón

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