viernes, 7 de octubre de 2011

Si la tristeza ha llegado, no la eches a un lado, lee en ella, tradúcela, destápala, y comienza a preguntarte cuál es su mensaje. Puedes estar elaborando inconscientemente una pérdida, necesitando ayuda o tratando de resolver un problema. Si la tristeza te embarga, déjala caminar a tu lado. Dile: “Hola amiga, veo que me vas a acompañar por unos días. Trataré de no pelear contigo para descifrar tu mensaje, pero no molestes demasiado”. Puedes verla como un resfriado o un virus inofensivo que crea defensas a tu organismo. Aprovecha la ocasión para descansar un poco y acercarte a la nostalgia. Rescata los buenos recuerdos, y si vas a llorar, hazlo sin resistencias. Deja que la naturaleza te acurruque e inicie el proceso de recuperación de energía.  Recuerda, la vida es un ser viviente y tú eres parte de ella. No malgastes el privilegio de estar vivo.

Walter Riso.










1 comentario:

Gla dijo...

Me encantó y me lo robo!!!
Muchas veces la tristeza es sanadora, mientras no te quedes instalada en ese lugar, mientras sepamos entender justamente su mensaje....