lunes, 5 de agosto de 2013


Él no debe saberlo, pero algunas veces, cuando hace mucha nostalgia, me da por recordar todo lo que hemos vivido, las noches que nos hemos desvelado y los cafés que hemos compartido, y entonces me sonrojo; mis mejillas se ponen coloradas y comienzo a sentir calor en todo el cuerpo. Respiro lento un par de veces para ajustar mi ritmo cardíaco y luego sonrío…
Ya calmado mi ánimo, guardo los recuerdos en un dije y sigo como si nada, como si todo.



Es un secreto - como todos - que los demás saben, pero que nadie comenta

 Nos enamoramos aun sin quererlo...

1 comentario:

Pau dijo...

Vaya si es verdad...uno se enamora...así, de la nada, de un momento para otro...sin saber que hacer y sin poder hacer más que bucear en lo inesperado de enamorarse.